Estilos De Crianza: ¿Qué Clase De Padre O Madre Soy?

El estilo de crianza incluye, entre otras cosas, la forma en que los padres se comportan y responden a sus hijos. En el post de hoy, el psicólogo Marcelo Ceberio habla sobre los diferentes tipos y opciones que tienen los padres. 

Estilos de crianza: ¿Qué clase de mamá o papá soy?

Los estilos de crianza  son construcciones relacionales que incluyen  el comportamiento, las actitudes, los gestos, los mensajes verbales y paraverbales de los padres a sus hijos, así como las estrategias, técnicas y tácticas de comunicación  que los padres utilizan para ayudar a sus hijos a desarrollarse de manera consciente y voluntaria, pero también involuntaria.

Ninguna institución enseña a los padres. Aprenden su papel de la educación que recibieron de niños y siguen las acciones y correcciones que sus propios padres consideraron adecuadas. La familia de origen es, por tanto, el modelo de referencia a la hora de criar a los propios hijos.

Pero los padres son  al mismo tiempo un espejo en el que se miran sus hijos y que refleja su reflejo. Los estilos de crianza  también incluyen información involuntaria. Los padres, por tanto, son más transparentes de lo que creen: transmiten valores, creencias, expresiones afectivas, estilos de comunicación, disposiciones, etc. Más adelante profundizaremos en este tema.

Estilos de crianza: padre e hijo.

Estilos de crianza: ¿Qué clase de mamá o papá soy?

Una de las teorías más conocidas sobre los estilos de crianza fue desarrollada por la psicóloga  Diana Baumrind. Ella clasificó a los padres y madres en cuatro categorías:

  • Autoritario: Los padres les dicen a sus hijos exactamente qué hacer.
  • Permisivos:  Permiten que sus hijos hagan lo que quieran.
  • Democrático: Los  padres dan a sus hijos reglas y orientación sin ser dominantes.
  • Descuido:  Ignoran a sus hijos y centran su interés en otras tareas.

Estilos de crianza: padres demócratas

Los padres democráticos son equilibrados y tienen conversaciones frecuentes y abiertas con sus hijos,  donde el diálogo es la mejor manera de mejorar la comprensión de los niños.

Son exigentes, receptivos y centrados en sus hijos. También tienen como objetivo criar a sus hijos para que sean personas autónomas y maduras a través de la educación. Entienden los sentimientos de sus hijos y les ayudan a manejarlos.

La mayoría de las veces, los padres democráticos no ejercen demasiado control, lo que permite que el niño tenga más libertad en sus propias experiencias. Pueden tomar sus propias decisiones basadas en sus propias ideas.

Este tipo de padre apoya las iniciativas personales de sus hijos. Les permiten resolver por sí mismos los problemas a los que se enfrentan en la vida cotidiana. Esto promueve su independencia.

Cuando los padres democráticos castigan a sus hijos, explican por qué. Estas no suelen ser medidas muy duras o arbitrarias,  ya que están destinadas a educar al niño y no solo a castigarlo. Perdonan y finalmente logran que su hijo desarrolle una mejor autoestima y se vuelva cada vez más independiente con el tiempo.

Los padres demócratas establecen amorosamente reglas y límites claros. Permiten que los niños desarrollen su independencia y esperan un comportamiento maduro, pero esto siempre debe ser apropiado para su edad. Esto significa que los niños deben comportarse de acuerdo a su etapa de desarrollo.

Estilos de crianza: padres autoritarios

Los padres autoritarios son  muy exigentes, poco receptivos y tienen altas expectativas de sus hijos. Lideran un régimen totalitario caracterizado por el cumplimiento de sus altas expectativas y reglas familiares. Hay poco espacio para el diálogo abierto entre padres e hijos, y menos aún para discutir un pedido.

Estamos hablando de padres con un estilo de crianza restrictivo que castigan a sus hijos  si no hacen lo que sus padres les dicen que hagan. Esperan que sus hijos respeten el trabajo y esfuerzo que ponen en criarlos.

No fomentan el diálogo ya veces lo rechazan como medida disciplinaria. Por ejemplo: “¡Hasta que no hagas lo que te digo, no tienes que decirme una palabra!” A menudo, la única explicación que dan a sus hijos es: “Porque yo lo digo”.

Son menos sensibles a las necesidades de sus hijos y es más probable que golpeen o griten a sus hijos que discutir un problema. Los niños criados con este estilo de crianza  pueden tener habilidades sociales más bajas porque sus padres generalmente les dicen qué hacer en lugar de dejarles elegir. 

Son los padres los que exigen disciplina sin dar autonomía a sus hijos. Consideran la obediencia como una virtud y, a menudo, utilizan medidas coercitivas o punitivas.

Padres permisivos

Los padres permisivos son muy sensibles a las necesidades y deseos de sus hijos  y no tienen grandes expectativas sobre su comportamiento. En este estilo de crianza, los padres están muy comprometidos con sus hijos, pero exigen poco y no tienen mucho control sobre la vida de sus hijos. La ausencia de límites impide que la descendencia adquiera autocontrol.

Los hijos de padres permisivos suelen ser muy inmaduros, no controlan sus impulsos y no asumen responsabilidades sociales. A menudo actúan impulsivamente y pueden adoptar patrones de comportamiento marginales durante la adolescencia. Estos niños nunca aprenden a controlar su propio comportamiento y siempre están tratando de salirse con la suya.

Este estilo de crianza da como resultado niños mimados y malcriados que pueden adoptar comportamientos extremos cuando no logran lo que quieren.

Estilos de crianza: padres permisivos

Padres negligentes

Los padres negligentes no tienen derechos ni flexibilidad. Permanecen al margen o no tienen interés en la crianza de sus hijos. Además, son fríos y controladores y, en su mayoría, no interfieren en la vida de sus hijos. No ponen límites, por lo que no les piden a sus hijos que asuman la responsabilidad.

Los padres negligentes tienden a pasar por alto las emociones y opiniones de sus hijos  y no los apoyan. Pero se ocupan de sus necesidades básicas (casa, educación, alimentación). A menudo están ausentes emocionalmente ya veces físicamente. Esto significa que no hay comunicación incluso cuando están en casa.

Son insensibles o incapaces de ser empáticos con las necesidades de sus hijos. Tampoco tienen expectativas en cuanto al comportamiento de sus hijos. Crecer en un entorno descuidado puede experimentar problemas emocionales y de comportamiento en la edad adulta.

La falta de afecto y apoyo a estos niños y jóvenes tiene efectos muy negativos en su desarrollo. Como resultado, se sienten inseguros, despreciados y dependientes. Tienen dificultad para encajar en la sociedad y sufren una muy baja tolerancia a la frustración.

Estilos de crianza específicos

En mi trabajo con jóvenes, pude identificar una serie de peculiaridades parentales en entrevistas con padres y madres. Basándome en la tipología de Baumrind, describo varias formas en resumen. Pero hay que tener en cuenta  que no existen estilos de crianza puros. A menudo, estas son combinaciones que le dan a la crianza cualidades muy especiales. 

  • The Guilt Guy: Se trata de padres que se sienten culpables por establecer límites. Tratan de ser aceptados y amados por sus hijos y en su imaginación. Para ellos, un “no” significa riesgo de ser rechazados.
  • Padres exigentes: Estos padres animan a sus hijos y conocen todas sus opciones. Los valoran mucho y los motivan.
  • Padres demasiado exigentes: Los padres siempre resaltan lo que sus hijos no han logrado. No aprecian lo que han hecho, sino que se concentran en lo que aún falta. Al hacerlo, inconscientemente devalúan a sus hijos.
  • Tipo de padre autoritario: estos son dictadores que no explican por qué establecen límites y reglas. No importan los deseos de sus hijos, lo que importa es lo que ellos mismos creen que es mejor.
  • Limitadores apropiados: estamos hablando de padres que establecen límites efectivos, claros, flexibles y declarados.
  • Superpadres:  Creen que deben satisfacer todas las necesidades y comodidades de sus hijos para asegurar su desarrollo.
  • Padres infinitamente permisivos: padres que responden demasiado a los deseos de sus hijos y no refrenan sus ideas de ninguna manera. No hay fronteras. No guían a sus hijos en su camino y son dominados por sus propios hijos.
  • Padres necesitados: Estos padres necesitan el cariño y la aprobación de sus hijos, por lo que tratan de complacerlos y ser valorados por ellos. Están convencidos de que los niños se cuidan mejor en casa.
  • Tipo madre gallina: Cuidan a sus hijos de forma extrema, lo que no favorece su independencia. Tienen miedo y creen que les puede pasar algo. Actúan y deciden por sus hijos.
  • Padres proyectores: Proyectan sus deseos frustrados en sus hijos. Lo que no pudieron lograr en sus propias vidas, lo esperan de su descendencia. Sin embargo, no escuchan los deseos de sus hijos.
  • Padres consejeros: Orientan a sus hijos y les dan consejos, pero también la libertad de seguir su propio camino con sus propias experiencias. Puedes ayudarlos económicamente, pero para apoyar su independencia como en un trampolín. También sabes soltar.
  • Padres Omnipotentes: Pueden hacer cualquier cosa. Estos padres dan a sus hijos todo lo que necesitan y más. Están convencidos de que esta es la mejor forma de crianza. Dinero de bolsillo, coche y otros extras.
  • El tipo de comunicador:  estos padres participan en conversaciones y hablan sobre lo que no se dice en una familia. No presionas por el tiempo, haces preguntas y evitas suposiciones.
  • Padres amantes de la libertad: Estimulan la libertad y la independencia, casi empujando a sus hijos hacia afuera, pero sin considerar sus posibilidades afectivas y madurez.
  • Padres críticos:  alimentan las emociones de sus hijos y expresan afecto y aprecio a través de palabras y acciones.

Descubre también este interesante artículo: Cuando los niños desarrollan estrés por las prisas y presiones de sus padres

Estilos de crianza: padre e hijo en conversación

Por supuesto, también hay combinaciones de diferentes estilos de crianza:

  • Padres omnipotentes, amantes de la libertad:  No solo estimulan la libertad, sino que también brindan a sus hijos todo lo que desean, pero no les permiten crecer personalmente. Estos padres pagan para su hijo un apartamento con todos los gastos para que pueda vivir solo. Aunque fomentan la independencia en sus hijos, solo pueden lograrlo si sus padres les brindan todo lo que necesitan.
  • Lo Bueno y lo Malo:  Puede suceder que uno de los padres actúe de manera autoritaria y el otro de manera protectora. Uno establece límites estrictos y castigos, el otro cubre, protege y justifica al niño. Este triángulo promueve una coalición.
  • Padres protectores permisivos: estos padres no permiten acciones sin límites, ni se sienten culpables por establecer límites. Se convierten en los hijos de sus propios hijos con el tiempo. Esto quiere decir que se someten jerárquicamente: los hijos dominan a sus padres.
  • Padres proyectores exigentes:  No solo proyectan sus deseos en sus hijos, sino que exigen mucho sin saber lo que los niños quieren y son capaces de hacer. Les dicen que logren lo que a ellos mismos les falta. Si además son autoritarios, la situación se vuelve más difícil.

La crianza saludable y decidida fomenta el crecimiento, la autonomía, la comunicación, las expresiones de afecto y los límites claros. Se caracteriza por las siguientes características: padres y madres que valoran a sus hijos, padres generosos, exigentes y productivos que establecen los límites adecuados y fomentan la comunicación.

Lejos de la utopía de la crianza ideal y cercana a la crianza sana y propositiva  , la buena crianza significa aprender a diario sobre esta maravillosa tarea de ser padre o madre. 

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